Tal y como recogen Mateu-Andrés y Segarra-Morragues (2000), la máxima variabilidad genética de Antirrhium charidemi se encuentra dentro de las distintas poblaciones, siendo la variabilidad entre poblaciones sólo del 8.55% (Tabla 5). Por ello se considera que el refuerzo debe realizarse con material de todas las poblaciones, en primer lugar por el escaso número de individuos de la especie en general y de las poblaciones objeto de la restitución en particular, y en segundo lugar para recoger la máxima variabilidad genética. No obstante, algunos estudios manifiestan que la escasa variabilidad genética que presentan las poblaciones de algunas especies de Antirrhinum, no están tan relacionadas con el tamaño poblacional sino con factores históricos que han contribuido al descenso de la diversidad en estas poblaciones (Jimenez et al, 2002).

En base a este criterio, se utilizará material genético in situ, procedente de todas las poblaciones de Antirrhinum charidemi presentes en la Sierra de Cabo de Gata. Dada la cantidad de semillas que produce cada planta (27000 semillas/planta según Cueto et al, 2008) y el escaso número de individuos que existen en tres de sus poblaciones, se recolectará sólo el 3% de las semillas de cada población, un dos por ciento por debajo de lo recomendado para poblaciones amenazadas (David Draper, com. pers.). En total se recolectarán 4050 semillas, que corresponden a 810 de cada población (Figura 8).

Teniendo en cuenta que A. charidemi es una planta de biotipo caméfito, es de suponer que al menos pasarán dos años desde que la semilla germina y la plántula se desarrolla, hasta que es un individuo adulto y es capaz de reproducirse. Es por esto que, de cara a asegurar que la máxima variabilidad genética de cada población es recogida, se recolectarán un total de 810 semillas en cada población en dos campañas de recolecta sucesivas, maximizando el número de individuos de los cuales se extrae dicho material.

La época de recolección de las semillas se realizará en el mes de Junio ya que son los tres meses anteriores cuando el porcentaje de plantas florecidas supera el 50% (Figura 2). De esta manera nos aseguramos el mayor número de frutos producidos y mayor representatividad genética.


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